(Líneas de sal)
trabajo final de grado
Líneas de Sal es un proyecto que reflexiona sobre la pérdida progresiva de la identidad del distrito marítimo de Gandía frente a la transformación turística del entorno. El proyecto se divide en dos partes: Líneas de Sal, una publicación editorial enlatada centrada en la memoria, las tradiciones y la esencia marinera del Grao y la Playa; y Corrosión, una visión más crítica que muestra cómo la masificación y la presión turística pueden desgastar y desdibujar la identidad y el patrimonio del lugar.



(Líneas de sal)
Líneas de Sal es un proyecto editorial que rescata la memoria marítima de Gandía frente al olvido provocado por la masificación turística.
Su diseño utiliza el salitre como metáfora del desgaste temporal. Esta erosión se traslada a la gráfica mediante una estética de archivo minimalista con amplios blancos y textos en tonos grises que simulan haber sido erosionados por el mar. Las imágenes históricas, cedidas por el Archivo de José Miguel de Borja, se tratan con grano y sombras elevadas para emular que las cubre una capa de sal, mientras que la tipografía combina el estilo clásico con líneas que evocan raíces y redes marinas.
El libro viene sellado en una lata de conserva oxidada —que actúa como coraza física para conservar el contenido y evitar que la historia se pierda— y, una vez abierta, la publicación se resguarda de forma definitiva en un saco de algodón con cabos marinos, un guiño directo a la tradición pesquera del puerto.
(Corrosión)
Corrosión es la parte crítica y de denuncia del proyecto Líneas de Sal, planteada como una metáfora del desgaste que el turismo masivo provoca en la identidad del Grao de Gandía.
Para transmitir visualmente esta masificación y degradación, la propuesta gráfica adopta una estética de horror vacui que elimina los espacios en blanco para generar agobio y saturación. Esto se traduce en composiciones caóticas sin márgenes, el uso de la tipografía cuyas letras se juntan imposibilitando la lectura y una gama cromática fría de negros, grises y azules desaturados que buscan provocar rechazo. Esta se materializa en soportes de protesta como un cartel, un díptico y un folleto impresos , guardados en una caja gris que emula el hormigón de los edificios costeros e invita conceptualmente a «desclasificar» los datos del problema.










